sábado, 23 de agosto de 2014

La princesa sin miedo

Un día hermoso nació la princesa. Todos en el Reino acudieron al evento. Su padre,  un rey justo,  ganó tantas batallas en su nombre,  nunca se arredraba ante ningún peligro y salía victorioso, en recuerdo de su hija.

La princesa fue criada con esmero y con tesón,  adquirió el orgullo de su rey, en tanto princesa. Tenía un carácter inquebrantable y al igual que su rey,  quien era su héroe nunca imploraba en batalla y a veces,  sólo a veces perdonaba a su enemigo.

Su rey y héroe un día salió a una empresa y contienda militar y no regresó pronto. La princesa se resintió,  pues le hacía falta su inspiración. Pero cuando sentía la necesidad de enfrentar a sus enemigos y sus temores,  recordaba orgullosa los logros de su héroe y era así que se sobreponía.

Se enojaba cuando corría el rumor de que su rey había sido capturado en batalla,  o que le habían dado muerte cuando huía de la batalla pérdida. 

Era otoño cuando sus enemigos asediaron el Reino. Tenía miedo la princesa de enfrentarlos,  pero cojió coraje  pensando en su héroe y en cómo habrían sido sus últimos momentos ante sus enemigos y pensó que su final lo enfrentaría con orgullo. Se sobrecogió de cualquier manera de miedo pues ahora ella tenía una hija y pensó en lo desdichado de su futuro extinto. Su hija le confió que ella era su heroína y así,  con este pensamiento se armó de valor y estrategia. Enfrentó a sus enemigos de manera formidable, pero los superaban en número de 5 a 1; por más que se esforzaba parecía inexorable un final atroz y terminal. Todo lo que había amado terminaría esa noche en escombros y destrucción. Odió el día en el que su héroe se fue, pues reflejaba su miedo. 

Al enfrentarse a esta situación extrema comprendió que su rey y héroe tan solo era un humano , con errores y defectos,  así también, ese día se esfumó su héroe y su fe en él. Le confió a su hija que al caer la noche la decepcionaría. Pero que nunca olvidará que era lo mejor que le había sucedido. Su hija le insistió confiada que vencería a los enemigos,  que ella le tenía fe y creía en ella plenamente, pues era la princesa sin miedo. 

Comprendio  que tan sólo era un ser igual que cualquier otro, con defectos y miedos, que los héroes la tienen muy comprometida. Y dejó de estar enojada con su rey y lo aceptó como su padre y en ese momento lo quiso más que nunca tal cual era,  tan sólo por haber sido su padre. 

Y  sucedió lo imposible, cuando los enemigos iniciaron la carga final, de pronto se dieron vuelta y alguien desde la retaguardia los enfrentaba,  era su rey y héroe  quien regresaba victorioso y señor de los ejércitos del amenti, o quizás tan solo todo fue un mito y tan sólo era su padre y ella una hija que lo amaba, la princesa sin miedo y ahora madre.



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