jueves, 20 de agosto de 2015

Creer en lo mágico

...yo hubiera pensado que eso no sucedería, al menos no tan cercano a lo ideal. Es cuando tienes una necesidad y resulta que al tiempo la vez realizada desde la forma idealizada. Por eso hay que creer en lo increíble, a mi me pasó y me sigue pasando...


martes, 18 de agosto de 2015

El viaje de Máximo. Un reencuentro con el corazón

Hay viajes que emprendes con miedo, con la duda e incertidumbre pegada a la piel, y así fue que Máximo inició su último viaje, con el temor del reencuentro. El reencuentro con los seres queridos y a los que amas. Era un viaje muy anhelado, por el cual había esperado bastante tiempo, había esperado durante mas de seis meses. En este tiempo no podía ver ni oír a sus familiares, ni podía transmitirles cuanto los amaba. A pesar del tiempo se había intensificado su añoranza por verlos, y sin embargo no podía dejar de sentir temor. Se imaginó qué le podrían decir, si le reprocharían algo, o peor aún y simplemente a esta distancia ya ni siquiera le recordarían. Por que el olvido es la más sublime de las tragedias.

Y curiosamente cuando llegó y vio a Alegra, ella le dio la mejor de la bienvenidas, lo invitó a un paseo, primeramente le dijo que irían a Tepoztlán, sin embargo al llegar descubrieron que la pirámide no estaba accesible después de las 5 pm y por lo tanto decidió Alegra llevarlo a Acapulco y aunque llegaron ya muy tarde, a media noche, al día siguiente se divirtieron bomba: En un lago nadaron con tiburones; luego Alegra hizo un clavado doble mortal en la quebrada y aunque se pegó en la cabeza rápidamente se repuso y jugaron al tiro al blanco y los disparos, luego fueron a desayunar a la Gran Isla y aunque se quemaron los pies por el calor de la playa encontraron un rápido alivio en el mar, allí construyeron un castillo y se la pasaron fantástico. Sentados vieron el ocaso y se pusieron tristones, pues llegaba a su fin el paseo y con ello sabían que se volverían a despedir y que muchas cosas quedaban por decir y por hacer para otro momento. Pero aprendieron a despedirse guardando en su corazón los mejores momentos y las situaciones mas amargas a reservarlas para otro momento, y así deseándose lo mas bello de los buenos momentos se miraron por última vez y dejaron que las lagrimas expresaran lo que siente el corazón. Y Máximo sintió miedo de emprender su viaje de regreso pero tenía fuerzas pues su corazón estaba lleno de esperanzas. Alegra sintió el vacío de la lejanía y sin embargo estaba feliz