Rozo mis labios en tu oído, y exhalo en tu cuello el hálito de mi deseo convertido en viaje etéreo
Bajo por tu hombro y camina mi lengua hasta tus pesones exaltados. Anhelando mi boca llegar a tu vientre la atajas estrepitosamente volteandote y dándome tu espalda, y es allí lo último que recuerdo antes de sucumbir a mi locura por tu ser, embriagandome con el néctar de la pasión
Todavía ahora intento comprender tus palabras que indicaban por la protección, y no de los santos o no se que cosa
Mi mente no alcanzaba a razonar pero mis dedos me jugaron una estratagema de la que no pude escapar, provocandote placer en tu muslo, aun más adentro, aún más tibio
Al ritmo de jadeos sordos apagados por ti
Mi ser representado y endurecido en mi falo, goteando lentamente por la antelación del placer que no llegará a finalizar hasta otrora momento
Hasta otrora momento que no llega, y yo espero que cada día a cada instante se represente
A veces lo recuerdo y pienso que por mi melancolía y mis preocupaciones no me permití penetrarte con embestidas de placer desembocado, irrefrenado, y en el recuerdo me arrepiento. Pues no hay después igual, no lo ha habido. No hay continuación...
Fue una tarde de mayo, todavía me pierdo en tu nectar y me regocijo con tu aroma como embriagado en el licor de tu belleza
Es el suspiro frío y trémulo de la noche cerrada, en el olvido de la soledad de los recuerdos y fantasías que se resbalan por mis manos y mis labios rozan tu cuello que imagino
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